La P. Miseria vivía en una casa medio derruida y apartada en la más absoluta miseria. Era vieja y decrépita y su carácter huraño la había convertido en una persona desagradable. Delante de su casa había una gran higuera que le proporcionaba alimento prácticamente todo el año. Así y todo, muchas veces acudían los muchachos de alrededor a robarle los higos, lo que cabreaba mucho a la P. Miseria.
Una noche de tormenta que llovía a cántaros, llamaron a la puerta. La P. Miseria abrió y apareció una bella mujer vestida de negro y totalmente empapada. La P. Miseria se apiadó de ella y la invitó a pasar. Le secó la ropa en el fuego y le dio para comer un trozo de pan duro y unos higos secos. Después le preparó una cama con una sábana y un montón de hojas secas. Al día siguiente la mujer de negro le dijo a la P. Miseria que era la Muerte y que había venido a llevársela. La P. Miseria le pidió que por favor la dejara vivir un poco más, que aunque no tenía nada, le tenía mucho aprecio a la vida. La Muerte, como la había acogido tan bien en su casa sobre ser tan pobre, se apiadó de ella y le dijo que le daría tres años más de vida, tras los cuales vendría a por ella. La P. Miseria antes de que la Muerte se fuera le pidió otro favor: que encantara la higuera para que todo aquél que subiese no pudiera bajar hasta que no lo dijera ella. La Muerte se lo concedió y se fue. A partir de ese momento todos los niños que subían a robar higos se quedaban pegados a las ramas de la higuera y no podían bajar hasta que no lo dijera la P. Miseria. Poco a poco dejaron de ir a robar higos y la P. Miseria se quedó sola.
Transcurrieron los tres años y la Muerte volvió para llevarse a la P. Miseria. La P. Miseria le pidió un último favor antes de irse con ella; que le cogiera unos cuantos higos de esa higuera que la había estado alimentando durante tanto tiempo y a la que tanto quería. La Muerte subió a la higuera, pero como no se acordaba del encantamiento que hizo hacía tanto tiempo, se quedó pegada a una rama. Le rogó a la P. Miseria que la bajara de allí, pero la P. Miseria le dijo que si quería que la bajara, no tenía que volver nunca más a por ella. La Muerte no tuvo más remedio que aceptar y se fue. Después de esto la P. Miseria abandonó la casa y se fue a recorrer el mundo dejando su huella allí por donde pasaba.
Mostrando entradas con la etiqueta LEYENDAS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LEYENDAS. Mostrar todas las entradas
6/07/07
EL ALFARERO

Una vieja leyenda etíope dice:
Cuando Dios hizo al hombre, lo hizo de barro. Cuando ya tenía la forma, lo puso en el horno, pero como aún no controlaba bien la cocción del barro, se quemó la figura y salió un hombre negro. Bueno, dijo Dios, la próxima vez lo sacaré antes. Y así lo hizo, pero lo sacó demasiado pronto y salió el hombre blanco. Y por fin, tras un tercer intento sacó al hombre en su justo punto de cocción; y apareció el hombre etíope.
También en la Biblia se dice que Dios hizo al hombre de barro, y que para hacer a la mujer le sacó una costilla al hombre. Se ve que ya no había más barro en todo el paraíso.
Conclusión: Dios es un mal alfarero.
Etiquetas:
LEYENDAS
16/04/07
EL ALFARERO
Una vieja leyenda etíope dice:
Cuando Dios hizo al hombre, lo hizo de barro. Cuando ya tenía la forma, lo puso en el horno, pero como aún no controlaba bien la cocción del barro, se quemó la figura y salió un hombre negro. Bueno, dijo Dios, la próxima vez lo sacaré antes. Y así lo hizo, pero lo sacó demasiado pronto y salió el hombre blanco. Y por fin, tras un tercer intento sacó al hombre en su justo punto de cocción; y apareció el hombre etíope.
También en la Biblia se dice que Dios hizo al hombre de barro, y que para hacer a la mujer le sacó una costilla al hombre. Se ve que ya no había más barro en todo el paraíso.
Conclusión: Dios es un mal alfarero.
Cuando Dios hizo al hombre, lo hizo de barro. Cuando ya tenía la forma, lo puso en el horno, pero como aún no controlaba bien la cocción del barro, se quemó la figura y salió un hombre negro. Bueno, dijo Dios, la próxima vez lo sacaré antes. Y así lo hizo, pero lo sacó demasiado pronto y salió el hombre blanco. Y por fin, tras un tercer intento sacó al hombre en su justo punto de cocción; y apareció el hombre etíope.
También en la Biblia se dice que Dios hizo al hombre de barro, y que para hacer a la mujer le sacó una costilla al hombre. Se ve que ya no había más barro en todo el paraíso.
Conclusión: Dios es un mal alfarero.
Etiquetas:
LEYENDAS
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
