Todos sabemos que una palabra polisémica es aquella que tiene varios significados y que estos vienen recogidos en el diccionario. Pero lo que no viene recogido en el diccionario es la interpretación subjetiva, torticera y manipuladora de una misma palabra por varios individuos. Y es que el PSOE y el PP están utilizando la palabra crisis como arma arrojadiza según sus intereses.
El PP dice que la mala gestión del PSOE está provocando una grave crisis económica en el país; y que sus desavenencias internas no son más que un reajuste normal tras la pérdida de las elecciones generales.
En cambio el PSOE dice que el PP tiene una grave crisis de identidad y liderazgo por haber perdido las pasadas elecciones; y que la economía está sufriendo un ligero crecimiento desacelerado por la bajada de la actividad en la construcción principalmente.
O sea, que todo sigue igual para los que están bien, y peor para los que estamos mal. Hay que joderse.
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22/05/08
10/10/07
LA PLAGA DEL NACIONALISMO
El otro día publicaba Gambutrol en su magnífico blog una entrada sobre el nacionalismo catalán muy interesante y además muy sustanciosos los comentarios que allí se vertían. Después de reflexionar me gustaría a mí también exponer mi punto de vista sobre el asunto.
No me gustan los nacionalismos, ninguno, ni el catalán, ni el vasco, ni el gallego, ni el cartagenero, ni el español. Como dice Kapuscinski: el nacionalismo es una plaga del siglo que vivimos junto con el racismo y el fundamentalismo religioso y que tienen un rasgo común: la irracionalidad, una irracionalidad agresiva, todopoderosa, total. Yo me considero ciudadano del mundo, aunque suene a tópico, pero es que es verdad, cada vez hago menos caso a lo que pasa por aquí cerca y me preocupa más lo que pasa allende las fronteras, sobre todo en Asia, África y Sudamérica. Lo que ocurre en Europa y los Estados Unidos, simplemente me la refanfinfla, me aburre horrores; y de lo que pasa en España no es que pase, pero como siempre es prácticamente lo mismo, pues eso. Y es que no hay más que mirar las noticias de la televisión para darte cuenta. Menos mal que cada vez los corresponsales internacionales son mejores (aunque siempre a años luz de los reporteros de los años 70 y 80 como Carmen Sarmiento, Vázquez-Figueroa, de la Cuadra Salcedo, Pérez-Reverte, Vicente Romero (afortunadamente aún en activo),…); el bloque de internacional de algunos noticieros es lo único digno de ver, lo demás no es más que morralla.
Los nacionalistas en España siempre han ido de hostiados por la vida. La puta España (esa que tanto defienden desde posiciones ultranacionalistas Aznar, Rajoy (anda que el discursito que nos ha sacado hoy en la tele), Jiménez Losantos, P. José Ramírez…) les ha estado jodiendo siempre negándoles su identidad, cuando España precisamente existe porque todos y cuando digo todos, digo TODOS, arrimaron el hombro y muchos se dejaron la piel cuando vinieron moros, ingleses y franceses a dar por el culo. Si todos lucharon hombro con hombro para rechazar a los invasores, ¿por qué ahora se sienten invadidos por sus antiguos compañeros de batalla?
Los nacionalistas siempre han ido de víctimas, los pobres, lo que les ha salido muy rentable a la hora de pactar con los partidos políticos nacionales y sacar tajada. El problema viene cuando ese dinero se ha invertido sólo en promover el sentimiento nacionalista en vez de emplearlo en lo que realmente necesita la gente. Veamos por ejemplo lo que pasó en Cataluña: durante casi veinte años Jordi Pujol ha estado pactando con el PP y el PSOE para formar gobiernos españoles, ¡cuánto dinero habrá sacado de las arcas del Estado! ¿Y qué es lo ha hecho con él?, ¿dónde lo invirtió? porque si no, por qué tanto desastre ahora con los trenes, las carreteras, la electricidad, el aeropuerto… Si durante veinte años ha estado llevando dinero a Cataluña a espuertas, ¿en qué lo invirtieron? Pues está claro, en promover el espíritu catalán en las escuelas, en al TV3 etc. Ahora por ejemplo ya me gustaría a mí saber cuánto dinero habrán gastado en que la Feria del Libro de Frankfurt se dedique a Cataluña.
Yo estoy convencido de que si les dan la independencia se cagan encima y la rechazan porque se les acaba el chollo. Con la de gente que hay comiendo de la sopa boba del nacionalismo de tres al cuarto. Los pobres se quedarían desamparados y sin empleo y no les quedaría más que ponerse a trabajar de verdad, con lo que eso cansa. No, mejor dejarlo como está.
Aquí en Valencia tenemos un nacionalismo que es como cagar para adentro. Estos del PP que mandan (quién lo diría) se llenan la boca con lo de que los valencianos somos los mejores y pronto vamos a ser el espejo donde se van a mirar los españoles y todos los habitantes del mundo mundial, que aquí se vive de putamadre, y que tenemos de todo y que somos los más empeñados de España y que tenemos toda una vida para empeñarnos más y a ver quién cojones pagará todo este despilfarro valenciano en España. En fin, nacionalismo de chichinado y paella con chorizo.
Los nacionalistas se quejan de que no se les reconoce su país, ni se les deja ser nación. El país viene determinado por una delimitación geográfica y la nación por un conjunto de personas que viven en un país con una lengua y una cultura propias. Partiendo de esta base, puedo reivindicar la nacionalidad de mi pueblo porque tiene una delimitación geográfica propia determinada por el término municipal y además hablamos una lengua propia, o mejor dos, y tenemos una idiosincrasia y unas costumbres definidas y propias. Esto lo puedo extender a la comarca, o a la provincia o a la comunidad autónoma o al estado, o a Hispanoamérica o a todo el universo.
¿Pero quién prohíbe la nacionalidad a nadie que la sienta? ¿El Estado (tercer término en discordia y que hace referencia al aspecto político de la nación)? Y ¿por qué uno no se puede sentir binacional, o plurinacional?
Y en cuanto al derecho de autodeterminación, por mí que se autodetermine quien quiera y todo lo que quiera. Pero luego qué.
No me gustan los nacionalismos, ninguno, ni el catalán, ni el vasco, ni el gallego, ni el cartagenero, ni el español. Como dice Kapuscinski: el nacionalismo es una plaga del siglo que vivimos junto con el racismo y el fundamentalismo religioso y que tienen un rasgo común: la irracionalidad, una irracionalidad agresiva, todopoderosa, total. Yo me considero ciudadano del mundo, aunque suene a tópico, pero es que es verdad, cada vez hago menos caso a lo que pasa por aquí cerca y me preocupa más lo que pasa allende las fronteras, sobre todo en Asia, África y Sudamérica. Lo que ocurre en Europa y los Estados Unidos, simplemente me la refanfinfla, me aburre horrores; y de lo que pasa en España no es que pase, pero como siempre es prácticamente lo mismo, pues eso. Y es que no hay más que mirar las noticias de la televisión para darte cuenta. Menos mal que cada vez los corresponsales internacionales son mejores (aunque siempre a años luz de los reporteros de los años 70 y 80 como Carmen Sarmiento, Vázquez-Figueroa, de la Cuadra Salcedo, Pérez-Reverte, Vicente Romero (afortunadamente aún en activo),…); el bloque de internacional de algunos noticieros es lo único digno de ver, lo demás no es más que morralla.
Los nacionalistas en España siempre han ido de hostiados por la vida. La puta España (esa que tanto defienden desde posiciones ultranacionalistas Aznar, Rajoy (anda que el discursito que nos ha sacado hoy en la tele), Jiménez Losantos, P. José Ramírez…) les ha estado jodiendo siempre negándoles su identidad, cuando España precisamente existe porque todos y cuando digo todos, digo TODOS, arrimaron el hombro y muchos se dejaron la piel cuando vinieron moros, ingleses y franceses a dar por el culo. Si todos lucharon hombro con hombro para rechazar a los invasores, ¿por qué ahora se sienten invadidos por sus antiguos compañeros de batalla?
Los nacionalistas siempre han ido de víctimas, los pobres, lo que les ha salido muy rentable a la hora de pactar con los partidos políticos nacionales y sacar tajada. El problema viene cuando ese dinero se ha invertido sólo en promover el sentimiento nacionalista en vez de emplearlo en lo que realmente necesita la gente. Veamos por ejemplo lo que pasó en Cataluña: durante casi veinte años Jordi Pujol ha estado pactando con el PP y el PSOE para formar gobiernos españoles, ¡cuánto dinero habrá sacado de las arcas del Estado! ¿Y qué es lo ha hecho con él?, ¿dónde lo invirtió? porque si no, por qué tanto desastre ahora con los trenes, las carreteras, la electricidad, el aeropuerto… Si durante veinte años ha estado llevando dinero a Cataluña a espuertas, ¿en qué lo invirtieron? Pues está claro, en promover el espíritu catalán en las escuelas, en al TV3 etc. Ahora por ejemplo ya me gustaría a mí saber cuánto dinero habrán gastado en que la Feria del Libro de Frankfurt se dedique a Cataluña.
Yo estoy convencido de que si les dan la independencia se cagan encima y la rechazan porque se les acaba el chollo. Con la de gente que hay comiendo de la sopa boba del nacionalismo de tres al cuarto. Los pobres se quedarían desamparados y sin empleo y no les quedaría más que ponerse a trabajar de verdad, con lo que eso cansa. No, mejor dejarlo como está.
Aquí en Valencia tenemos un nacionalismo que es como cagar para adentro. Estos del PP que mandan (quién lo diría) se llenan la boca con lo de que los valencianos somos los mejores y pronto vamos a ser el espejo donde se van a mirar los españoles y todos los habitantes del mundo mundial, que aquí se vive de putamadre, y que tenemos de todo y que somos los más empeñados de España y que tenemos toda una vida para empeñarnos más y a ver quién cojones pagará todo este despilfarro valenciano en España. En fin, nacionalismo de chichinado y paella con chorizo.
Los nacionalistas se quejan de que no se les reconoce su país, ni se les deja ser nación. El país viene determinado por una delimitación geográfica y la nación por un conjunto de personas que viven en un país con una lengua y una cultura propias. Partiendo de esta base, puedo reivindicar la nacionalidad de mi pueblo porque tiene una delimitación geográfica propia determinada por el término municipal y además hablamos una lengua propia, o mejor dos, y tenemos una idiosincrasia y unas costumbres definidas y propias. Esto lo puedo extender a la comarca, o a la provincia o a la comunidad autónoma o al estado, o a Hispanoamérica o a todo el universo.
¿Pero quién prohíbe la nacionalidad a nadie que la sienta? ¿El Estado (tercer término en discordia y que hace referencia al aspecto político de la nación)? Y ¿por qué uno no se puede sentir binacional, o plurinacional?
Y en cuanto al derecho de autodeterminación, por mí que se autodetermine quien quiera y todo lo que quiera. Pero luego qué.
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POLÍTICA
9/10/07
DÍA DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA
Hoy es el día de la Comunidad Valenciana. Se celebra un 9 de octubre como se podría celebrar cualquier día del año, porque con tantos años de historia, cualquier fecha habría sido buena para conmemorar algo, no sólo aquí, sino en cualquier sitio de España, que con diecisiete comunidades autónomas tenemos diecisiete días de la comunidad y olé. No entiendo muy bien para qué coño sirven los días de la comunidad autónoma de turno. Los políticos en cambio sí que lo saben bien, ya que son ellos los que los han instaurado. Estos días se los pasan de putamadre haciendo discursos pomposos y ultranacionalistas (aunque no sean comunidades ¿históricas?), invitando a los verdaderos dueños del poder (los empresarios) a todo tipo de actos institucionales, dando premios a diestro y siniestro (clientelismo político, o a ver quién al que le hayan dado un premio habla mal del que se lo ha dado, aunque sea un hideputa); y después todos juntos a hacerse una buena mariscada a costa de la plebe.
Y nosotros como gilipollas les vemos en la televisión autonómica (partidista, sectaria, manipulada, … asquerosa) bien trajeados, con vestidos que valen lo que ganamos trabajando de sol a sol durante un mes, intentado convencernos de que somos los mejores, la comunidad número uno del país, que vivimos en la tierra más maravillosa del mundo, la más bonita y la más próspera, y que de seguir así pronto podremos vivir a lo grande, prácticamente sin trabajar, como ellos, y dentro de un poquito más, ya sin trabajar ni nada, hala, que lo hagan los inmigrantes, y si no, ¿para qué cojones han venido?
Y nosotros como gilipollas les vemos en la televisión autonómica (partidista, sectaria, manipulada, … asquerosa) bien trajeados, con vestidos que valen lo que ganamos trabajando de sol a sol durante un mes, intentado convencernos de que somos los mejores, la comunidad número uno del país, que vivimos en la tierra más maravillosa del mundo, la más bonita y la más próspera, y que de seguir así pronto podremos vivir a lo grande, prácticamente sin trabajar, como ellos, y dentro de un poquito más, ya sin trabajar ni nada, hala, que lo hagan los inmigrantes, y si no, ¿para qué cojones han venido?
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POLÍTICA
16/04/07
TE ADORO OBIANG
Alucinado me quedé al oír al ministro de exteriores, el Sr. Moratinos, hacer alabanzas del sátrapa de Guinea Ecuatorial Teodoro Obiang Ngema Mbasogo. No se creía ni él mismo lo que decía. Con lo que le costó al pobre Moratinos recuperar la credibilidad que perdió al principio de su ministerio y qué pronto la ha perdido. Si sabían que este tío es quien es. ¿Por qué cojones lo han invitado a venir a España? ¡Ah! Que no ha sido el gobierno el que lo ha invitado, que ha sido Repsol y cuatro mangantes más. Pues que se hubiesen ensuciado de mierda ellos. ¿No es el gobierno el que manda? NO. Coño es verdad, qué ingenuo he sido. Hoy en día los gobiernos no son más que representantes comerciales de las grandes corporaciones económicas
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POLÍTICA
PACTOS ILÓGICOS
La política española carece de toda lógica lo que demuestra el carácter absurdo de nuestros políticos.
Vamos a intentar plantear un silogismo con el pacto del tripartito en Cataluña para formar gobierno.
Esquerra Republicana de Cataluña es ante todo un partido independentista y también de izquierdas, pero se le conoce más por su carácter independentista que por otra cosa, aunque lleve esquerra (izquierda) en el nombre.
Convergència i Unió es también un partido independentista; su fin último es la independencia de Cataluña de España. Después será un partido de derechas, católico, liberal… Pero su objetivo máximo es la indepencia.
El Partido Socialista de Cataluña no es un partido independentista, por lo menos en teoría (como Maragall no aceptaba esta teoría, se lo han cargado), y por eso está federado con el Partido Socialista Obrero Español.
Es por tanto un partido de izquierdas.
A la hora de sacar conclusiones, deberíamos atenernos a las características principales de cada partido, es decir, sería más lógico que pactaran aquellos partidos que como premisa principal fuera el independentismo y no la ideología política. Esto supondría un pacto entre CiU i ERC ya que su lucha máxima es la independencia del yugo opresor de España aunque uno sea de derechas y otro de izquierdas; esto deberían ser sólo menudencias (a lo largo de la historia más reciente CiU ha pactado muchas veces con el PSOE y no ha pasado nada). Sin embargo esto no ha ocurrido; ha sido ERC quien ha pactado con el PSC-PSOE, un partido españolista, lo que está fuera de toda lógica.
¿Y por qué se ha producido este pacto ilógico? ¡Ilógico! Porque nos hemos olvidado de otra lógica, la del dinero y el poder. No hay nada más lógico que esta unión: DINERO-PODER.
Con los bolsillos bien llenos para hacer lo que les dé la gana sin que nadie meta las narices en lo que no les importa, los de Esquerra (y cualquier otro, qué cojones) pactaría hasta con Partido Popular, y sino al tiempo.
Vamos a intentar plantear un silogismo con el pacto del tripartito en Cataluña para formar gobierno.
Esquerra Republicana de Cataluña es ante todo un partido independentista y también de izquierdas, pero se le conoce más por su carácter independentista que por otra cosa, aunque lleve esquerra (izquierda) en el nombre.
Convergència i Unió es también un partido independentista; su fin último es la independencia de Cataluña de España. Después será un partido de derechas, católico, liberal… Pero su objetivo máximo es la indepencia.
El Partido Socialista de Cataluña no es un partido independentista, por lo menos en teoría (como Maragall no aceptaba esta teoría, se lo han cargado), y por eso está federado con el Partido Socialista Obrero Español.
Es por tanto un partido de izquierdas.
A la hora de sacar conclusiones, deberíamos atenernos a las características principales de cada partido, es decir, sería más lógico que pactaran aquellos partidos que como premisa principal fuera el independentismo y no la ideología política. Esto supondría un pacto entre CiU i ERC ya que su lucha máxima es la independencia del yugo opresor de España aunque uno sea de derechas y otro de izquierdas; esto deberían ser sólo menudencias (a lo largo de la historia más reciente CiU ha pactado muchas veces con el PSOE y no ha pasado nada). Sin embargo esto no ha ocurrido; ha sido ERC quien ha pactado con el PSC-PSOE, un partido españolista, lo que está fuera de toda lógica.
¿Y por qué se ha producido este pacto ilógico? ¡Ilógico! Porque nos hemos olvidado de otra lógica, la del dinero y el poder. No hay nada más lógico que esta unión: DINERO-PODER.
Con los bolsillos bien llenos para hacer lo que les dé la gana sin que nadie meta las narices en lo que no les importa, los de Esquerra (y cualquier otro, qué cojones) pactaría hasta con Partido Popular, y sino al tiempo.
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POLÍTICA
NACIONALISMOS, ¿PARA QUÉ COJONES SIRVEN?
No entiendo a los nacionalismos. ¿Para qué coño sirven? Lo único que han aportado a la historia más reciente son guerras, destrucción y muerte. No tenemos más que ver lo que pasó en la antigua Yugoslavia, en Timor, o lo que está pasando en Sri Lanka, o en el País Vasco.
Y todo esto para qué. Está claro que a un pueblo no se le debe negar que todas las expresiones culturales que posea, las exprese, valga la redundancia, de la mejor manera que crea conveniente. Pero esto no debe negar la pertenencia a un pueblo mayor. Desde que el hombre es hombre ha tendido a solucionar sus problemas con violencia. El mundo tal como está hoy ha costado mucha sangre. Han tenido que pasar dos guerras mundiales. África ha tenido que sufrir una colonización despiadada y una repartición absurda con fronteras trazadas a tiralíneas sin respetar pueblos ni etnias. No hay prácticamente ninguna frontera en el mundo que no esté teñida de sangre humana. ¿No vale ya? ¿Por qué cojones hay gente empeñada en crear nuevas fronteras? ¿Por qué quieren dividir más a las personas?
En España, por ejemplo, ¿por qué hay nacionalismos en Galicia, Cataluña, el País Vasco y en menor medida en la Comunidad Valenciana? Para mí la respuesta es muy sencilla: por una cuestión de poder. Los políticos nacionalistas son tan malos, tan mediocres, tan obtusos, tan absurdos, tan ignorantes, que jamás podrían optar a poder gobernar un país como España (y si no que se lo pregunten a Miquel Roca Junyent de Convergència Democràtica de Catalunya, menuda putada le hizo Pujol). A lo mucho que pueden aspirar es a ser presidentes de la comunidad autónoma correspondiente.
¿Se imaginan a unos tipos tan patéticos como Carod Rovira o Ibarretxe presentarse a presidentes de España? Y es que los nacionalistas tienen un defecto muy específico de ellos. Son como los burros que están enganchados a una noria que sólo miran al frente. Su única obsesión es la independencia. No existe nada más. El mundo y sus tristes vidas tienen una única existencia, la independencia. Es lo único que les mantiene vivos. Si la consiguieran yo creo que se morirían de aburrimiento, porque su alimento vital se habría acabado. Dirían “¿y ahora qué cojones hacemos, con quién nos metemos?”; porque esa es otra. El independentista necesita crearse un estado opresor, aunque le dé todas las facilidades del mundo para que su cultura se desarrolle al máximo. El independentista se nota ahogado por la bota opresora del estado centralista. Intentar hacer comprender a un nacionalista que sus ideas son equivocadas es tarea imposible. Aunque se le expliquen argumentos demoledores en contra, JAMÁS se le logrará convencer. Los argumentos se estrellarán contra un muro de incomprensión de mil millones de metros de espesor y estupidez.
Y lo peor de todo es que con la pequeña cuota de poder que alcanzan, cuando son necesarios para los grandes partidos nacionales, estos, en un acto de desvergüenza torera, pactan con ellos para poder alcanzar el poder. Y aquellos más desvergonzados todavía, aceptan pactar con el opresor a cambio de un dinero que les permitirá vivir del cuento sin dar golpe y seguir alimentando los sueños de que algún día su país alcance la indepencia, Dios no lo quiera. Porque sino, de qué coño iban a vivir. Los muy hijos de puta.
Y todo esto para qué. Está claro que a un pueblo no se le debe negar que todas las expresiones culturales que posea, las exprese, valga la redundancia, de la mejor manera que crea conveniente. Pero esto no debe negar la pertenencia a un pueblo mayor. Desde que el hombre es hombre ha tendido a solucionar sus problemas con violencia. El mundo tal como está hoy ha costado mucha sangre. Han tenido que pasar dos guerras mundiales. África ha tenido que sufrir una colonización despiadada y una repartición absurda con fronteras trazadas a tiralíneas sin respetar pueblos ni etnias. No hay prácticamente ninguna frontera en el mundo que no esté teñida de sangre humana. ¿No vale ya? ¿Por qué cojones hay gente empeñada en crear nuevas fronteras? ¿Por qué quieren dividir más a las personas?
En España, por ejemplo, ¿por qué hay nacionalismos en Galicia, Cataluña, el País Vasco y en menor medida en la Comunidad Valenciana? Para mí la respuesta es muy sencilla: por una cuestión de poder. Los políticos nacionalistas son tan malos, tan mediocres, tan obtusos, tan absurdos, tan ignorantes, que jamás podrían optar a poder gobernar un país como España (y si no que se lo pregunten a Miquel Roca Junyent de Convergència Democràtica de Catalunya, menuda putada le hizo Pujol). A lo mucho que pueden aspirar es a ser presidentes de la comunidad autónoma correspondiente.
¿Se imaginan a unos tipos tan patéticos como Carod Rovira o Ibarretxe presentarse a presidentes de España? Y es que los nacionalistas tienen un defecto muy específico de ellos. Son como los burros que están enganchados a una noria que sólo miran al frente. Su única obsesión es la independencia. No existe nada más. El mundo y sus tristes vidas tienen una única existencia, la independencia. Es lo único que les mantiene vivos. Si la consiguieran yo creo que se morirían de aburrimiento, porque su alimento vital se habría acabado. Dirían “¿y ahora qué cojones hacemos, con quién nos metemos?”; porque esa es otra. El independentista necesita crearse un estado opresor, aunque le dé todas las facilidades del mundo para que su cultura se desarrolle al máximo. El independentista se nota ahogado por la bota opresora del estado centralista. Intentar hacer comprender a un nacionalista que sus ideas son equivocadas es tarea imposible. Aunque se le expliquen argumentos demoledores en contra, JAMÁS se le logrará convencer. Los argumentos se estrellarán contra un muro de incomprensión de mil millones de metros de espesor y estupidez.
Y lo peor de todo es que con la pequeña cuota de poder que alcanzan, cuando son necesarios para los grandes partidos nacionales, estos, en un acto de desvergüenza torera, pactan con ellos para poder alcanzar el poder. Y aquellos más desvergonzados todavía, aceptan pactar con el opresor a cambio de un dinero que les permitirá vivir del cuento sin dar golpe y seguir alimentando los sueños de que algún día su país alcance la indepencia, Dios no lo quiera. Porque sino, de qué coño iban a vivir. Los muy hijos de puta.
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LA POLÍTICA ESPAÑOLA
La imagen más representativa de la política española la protagonizan Alfredo Pérez Rubalcaba y Eduardo Zaplana. Dicen los que entienden de esto que se llevan muy bien, e incluso en alguna entrevista les he oído decir que así es. Sin embargo es todo lo contrario. Estos dos tipos se odian a muerte, les gustaría que el otro junto con todo lo que representa y sus representados subieran en un barco agujereado y zarpasen a alta mar, sobre la Fosa de las Marianas si fuese posible. Se entrevistan en el Congreso día si y día también; se dan la mano, hacen la sonrisita delante de las cámaras y se van a hablar. Cuando salen cada uno por su lado se van a la sala de prensa y se ponen verdes uno a otro: son una metáfora de lo podrida que está la política en este dividido, hipócrita, mentiroso y traicionero país. Y es que tipos como estos son los que tienen el poder real en España y utilizan todas las armas que tienen a su alcance para derrotar al otro. No cabe ya el diálogo ni el entendimiento entre ellos, el objetivo último es la destrucción del otro, eso si, metiendo la puntita nada más para que sea más lenta la agonía.
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