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13/2/10

¿ALGUIEN ESTA CONFORME?

El otro día hablaba con un hombre que estaba haciendo una balsa para riego y que ahora tiene sesenta y un años. Toda la vida la ha pasado en el campo, trabajando bien en la agricultura o bien haciendo obras para los campos (acequias, muros, balsas, caminos…) y continuará hasta que se jubile. El año pasado sufrió una caída a consecuencia de la cual se rompió el codo, y tras muchos meses de baja, esta semana le han dado el alta, pero él se queja de que todavía no está bien, y de que hay muchas faenas que no puede realizar; pero bueno, se aguanta y en paz: ¿qué le va a hacer? En estos momentos, de poco trabajo y poco jornal, su mayor obsesión es conseguir llegar a los sesenta y cinco años para jubilarse; pero para eso primero necesita tener salud, por supuesto, y segundo, continuar cotizando hasta llegar a esa edad, cosa que está harto complicada en estos momentos de crisis.
Cuando hablaba con este hombre sobre estos temas llegó el señor que le había contratado, y que, por supuesto, le pagaba ese trabajo en negro. Este señor, de unos cincuenta y cinco años, es funcionario del ayuntamiento de una gran ciudad: horario de ocho a tres; calefacción en invierno y aire acondicionado en verano; buen sueldo; buena cotización; y buena jubilación si la salud no le falla. Bien. Aun viendo al jornalero sucio, sudando a pesar del frío y sufriendo por culpa de su herida todavía no curada, le decía que le envidiaba por trabajar al aire libre, pues él estaba trabajando en una cárcel, todo el día encerrado, sometido a un horario férreo e inalterable, enclaustrado entre cuatro paredes, respirando aire viciado, sometido a un gran estrés… y que lo único que deseaba todos los días era terminar pronto el trabajo para huir al campo a airearse y hacer lo que de verdad le gustaba: la agricultura.
En ese momento eché en falta que el jornalero le preguntara al señor: “¿Quiere cambiar?”, pues me hubiera gustado escuchar la respuesta.
Como para querer alargar la edad de jubilación. Sí, estaría bien que a uno se la alargaran hasta los 70 y al otro se la rebajaran hasta los 60. De media: 65 años.

24/8/09

INCENDIOS FORESTALES

Este verano está siendo especialmente terrible para nuestros montes a causa de los innumerables incendios forestales que están arrasando nuestros bosques sin miramientos. Ahora también en Grecia lo están pasando mal por culpa del fuego. En general, los países mediterráneos tenemos la desgracia de padecer este mal, principalmente a causa del clima caluroso y de la composición de nuestros bosques, con mucho matorral que crece a los pies de las arboledas y que es una mecha difícil de apagar cuando prende y que extiende el fuego de una forma desaforada cuando las condiciones meteorológicas acompañan: viento y calor. (Y cómo no, gracias a los desalmados pirómanos y a los imbéciles negligentes que por estas tierras abundan más que las moscas cojoneras).
Pero para comprender el verdadero poder del fuego hay que estar a pie de obra cuando se produce. Por desgracia he participado en la extinción de algunos incendios forestales y he comprobado que es uno de los acontecimientos que más empequeñecen al ser humano. Ante un incendio forestal un hombre no es nada, incluso cientos de hombres no son nada, mera ceniza. Cuando las proporciones del incendio son de cierta importancia, empieza a autoalimentarse convirtiéndose en un tsunami que arrasa todo lo que tiene por delante, de ahí la importancia de apagarlo lo antes posible, porque, como digo, cuando ha adquirido cierta categoría, él mismo crea una corriente de aire que lo empuja hacia delante, siempre hacia delante, aunque durante todo el día no haya hecho ni una brizna de viento, él se lo genera. Yo he visto tener un incendio controlado en un barranco durante horas y, en menos de cinco minutos recorrer centenares de metros dejando a Bolt en ridículo. Yo he visto las piñas pasar encendidas por encima de mi cabeza y prender las hierbas secas que tenía delante y tener que salir del infierno saltando por encima de sus llamas. Contra eso no se puede hacer nada, absolutamente nada: ni aviones ni helicópteros ni hombres ni hostias; nada. ¿Cómo se para una llama que en diez segundos reduce a cenizas un pino de más de sesenta años? Para apagar un incendio así hay que esperar a que llegue a zonas donde la vegetación sea más rala y mejoren las condiciones meteorológicas. A veces veo en la televisión a los aviones echar agua en pleno bosque, sobre los árboles: craso error. Eso es perder el tiempo. Hay que esperar y buscar las mejores zonas, no echar por echar.
Una cosa que me está sorprendiendo mucho este año es la cantidad de viviendas que se están quemando en los incendios forestales. ¡También se me iba a quemar mi casa por culpa de un incendio forestal! Yo sé que es magnífico vivir en la montaña, en medio del bosque, con las ramas de los pinos acariciando las paredes de la vivienda y los pajaritos cantando en el alféizar de la ventana para despertarnos todas las mañanas. ¡Qué botito! Pero, ¿y cuándo se prende fuego? No me jodan; limpie los alrededores, ¡coño! Aunque el terreno no sea suyo, ¡limpie! Corte árboles, ¡aunque no sean suyos! A tomar por culo cuatro árboles, ¡aunque lo denuncien por cortar cuatro árboles! ¡Córtelos, coño! ¡A mí se me iba a quemar mi casa por culpa de un incendio!
Si el que tiene una casa en medio de un bosque, cuando arde uno, fuera a ver su fuerza, una de dos: o vendía la casa, o limpiaba los alrededores mejor que la taza del váter.
Vayan, vayan a verlo. Ahoguense con su humo, tosan hasta tirar las primeras papillas, lloren con el cianuro de ese humo, ásense con el calor de las brasas; y después cómprense una casita en medio del bosque. ¡Qué botito!

26/11/08

¿QUIÉNES SON LOS PIRATAS?


Parece ser que a la comunidad internacional (léase a la comunidad internacional occidental o norte rico) se les están hinchando los huevos con los ataques de los piratas en el golfo de Adén y el océano Índico por parte de “piratas” somalíes. Para evitar estos ataques (unos 120 en 2008) la OTAN desplegó tres fragatas para proteger a los barcos del Plan Mundial de Alimentos (PMA) que están llevando alimentos (40 toneladas mensuales) a la hambrienta población somalí, dos millones de personas en estado precario, porque estos barcos también son atacados por los piratas.
La UE va a tomar el relevo de la OTAN enviando seis o siete fragatas, entre ellas la fragata Victoria de la armada española (¡Ar!) para meter en cintura a estos malvados piratas que están robando el alimento que urgen sus necesitados compatriotas.
En estos momentos permanecen a merced de los “piratas” unos 14 barcos con 200 tripulantes a la espera de rescates, algo realmente inadmisible por la comunidad internacional (léase la comunidad internacional occidental o el norte rico), por eso el jefe de los piratas y director general de la Organización Marítima Internacional (OIM), el Sr. Efthimious Mitropulus, dice: “Los lamentables incidentes de la costa de Somalia y el Golfo de Adén indican que sus autores sienten un profundo desprecio por la comunidad internacional. Sus operaciones constituyen una burda provocación al imperio de la ley”. También se preocupa el Sr. Mitropulus de que hay que garantizar la seguridad de los marineros, de la ayuda humanitaria y de la preservación del medio ambiente marino.
Pero de lo que no habla el jefe de los piratas es del desprecio de los países occidentales hacia un país sin estado, sin autoridad, sin comida y sin futuro, dejado de la mano de dios (léase países occidentales o norte rico); ni del desprecio a la ley internacional dictada por los dioses occidentales; ni de que los barcos pesqueros occidentales, entre ellos los españoles, estén esquilmando sus caladeros sin ninguna contraprestación, ni pago de impuestos ni nada de nada, o sea por la cara; de que la ayuda humanitaria esté vaciando los excedentes agrícolas de los países occidentales, sobre todo de EEUU, que además tienen subvenciones, y que lleguen al mercado negro de estos países hundiendo los precios agrícolas de sus propios productos ; ni del deterioro que el paso de miles de petroleros y barcos de pesca están provocando en el medio ambiente de la zona.
Al Sr. Mitropulus, como a nuestra ministra de defensa Carmen Chacón, como a todos los demás dirigentes occidentales, se la refanfinfla lo que esté pasando en Somalia, ni lo que empuje a cuatro muertos de hambre a abordar a un superpetrolero; lo que a ellos les preocupa es que puedan interrumpir el paso del petróleo, ahora que está más barato, y que ello provoque un encarecimiento del mismo.