Si hay algo de
esta crisis que de verdad me provoca indignación, asco e impotencia, son los desahucios.
Al fin parece que se está moviendo algo, pero han tenido que ir cuatrocientas
mil familias a la calle y se han tenido que suicidar varios ciudadanos que iban
a ser desahuciados para que los cínicos políticos se muevan, se reúnan para
tomar medidas. Arcadas me da oír ahora hablar a Rubalcaba de que hay que parar
esto, cuando el año pasado, estando el PSOE en el poder, votaron en contra de
una propuesta del Bloque Nacionalista Gallego para aprobar la dación en pago de
la vivienda embargada; y lo mismo ha hecho esta año el PP a propuesta de IU.
Con todo esto lo único que han hecho ha sido apoyar el negocio del siglo para
los bancos. A saber:
Los bancos,
cuando echan a la calle a una familia porque no puede pagar la hipoteca, se
quedan con:
1- Las cuotas pagadas por esta familia
desde que firmaron la hipoteca.
2- La vivienda hipotecada, que es una
vivienda que tasaron los propios bancos; fueron ellos los que la valoraron, y
lo hicieron con una consigna muy clara: sobrevalorarla para que, en caso de que
la familia la pudiera pagar, se iban a embolsar mucho más dinero del que realmente
valía la vivienda, tanto cuando las cosas iban bien, como ahora, como en el
futuro; y en el caso de que no pudieran pagar, se quedaban con la vivienda por
el 50% del valor tasado, que al ser muy elevado, ellos seguían ganando dinero.
3- Después de quitar la casa, continúan
cobrando las cuotas de la hipoteca que faltan por satisfacer.
4- En caso de que el avalista no pueda
hacer frente a la hipoteca que ha dejado de pagar el avalado, también se hacen
con la vivienda del avalista.
Realmente, ¿cuánto saca el banco de
una vivienda desahuciada? Lo que digo, el negocio del siglo. Si a finales del
siglo XIX lo más rentable que había era encontrar un filón de oro, a principios
del siglo XXI es vender hipotecas.
A mí me gustaría saber por qué los
bancos dieron dinero a diestro y siniestro, cuando todo el mundo sabíamos que
la marcha que llevaba la economía en los años “buenos” no podía durar mucho
¿Cuántas veces escuchamos en aquella época, “cuando esto explote, veremos qué
pasa”? Para qué quieren los bancos los gabinetes de economistas que se pasan el
día haciendo previsiones y que aciertan menos que el hombre del tiempo.
Cualquiera de nosotros sabíamos que aquello no iba a durar mucho.
Se ha tenido que movilizar la sociedad,
los medios de comunicación y, algo insólito, los jueces, para que a los políticos
les entren prisas y a los bancos se les caiga la cara de vergüenza.
Vaya este escrito como un granito de
arena más de apoyo a las familias que se han quedado sin nada por la codicia y
la desvergüenza de unos pocos.









