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29/5/11

ABUSO

Aunque hace mucho tiempo que no lo veo, Ramber es mi amigo. Yo creía que ya se había vuelto a su país, a Bolivia, pues así me lo dijeron. Pero no, aún sigue por aquí. El otro día me llamó por teléfono. Al ver su nombre reflejado en la pantalla de mi móvil me alegré, y más de escuchar su voz; pero por desgracia sus palabras no eran de alegría: «Corpi, tengo un problema».
Resulta que mi amigo lleva cuatro años trabajando para un holandés en el mantenimiento de jardines y piscinas. Sin contrato. Como estaba en situación irregular, el hijoputa no quiso regularizarlo para así ahorrarse la seguridad social. Ya puestos a ahorrar, tampoco ha pagado, ni más ni menos, seis meses de trabajo, ¡seis meses trabajando sin cobrar! Para postre, a Ramber lo ha cogido la policía y tiene que ir todos los lunes a la comisaría a firmar. El pobre está asustado porque teme que lo deporten a su país, y si esto sucede, seguro que no cobra nunca el dinero que le deben.
La solución al problema es complicada. Yo lo único que he hecho ha sido mandarlo a CCOO porque tengo allí unas amigas, para que miren qué pueden hacer con él, porque ir a casa del holandés y cogerlo del cuello, aunque puede ser la medida más efectiva, no creo que sea la más idónea, si bien la más merecida.
Me gustaría poder hacer algo más por mi amigo, pero me veo impotente, como él. ¿Alguien me puede orientar?

26/10/07

REACCIONES ENCONTRADAS


Esta semana se han producido dos hechos con inmigrantes que han producido reacciones encontradas, sobretodo entre sus protagonistas.
Por un lado tenemos la agresión brutal de un energúmeno racista a una menor por el simple hecho de ser suramericana, ecuatoriana en este caso; y por otro lado tenemos el rescate en alta mar de un kayuko por parte de un pesquero español en el que viajaban más de 50 personas y que por desgracia en el kayuko sólo quedaban ocho personas y de ellas sólo una con vida.
Mientras las declaraciones del energúmeno racista se limitaban a decir con altanería y chulería que hizo eso porque estaba borracho, como si uno cuando está borracho no sabe distinguir entre lo que está bien o lo que está mal; las declaraciones emocionadas del patrón del barco pesquero transmitían esa impotencia y mala suerte por no haberlos visto antes y poder haber salvado a alguien más con vida.
Pero me gustaría saber cómo habría reaccionado ese energúmeno racista si hubiese sido el capitán del barco pesquero ante el espectáculo dantesco que se abría ante sus ojos al amurarse sobre el kayuko y ver a ocho personas flotando en su interior y que una levanta una mano para indicar que está viva. Supongo que este energúmeno racista será un ser humano, aunque sólo sea por su aspecto físico, y que tendría un gesto humano; supongo que habría sacado una pistola y le habría pegado un tiro para evitarle más sufrimientos al pobre negro ante una muerte segura.