23/9/07

BLOG SOLIDARIO


Cuando llegué de vacaciones el bueno de Blue Devil’s desde 12 compases tuvo la amabilidad de darme un premio, totalmente desmerecido por mi parte, teniendo en cuenta el listón tan alto que ponen algunos en sus blogs. De todas formas agradezco de corazón que haya alguien a quien de verdad le guste lo que escribo, y le guste tanto como para premiarlo. También yo tengo mis blogs preferidos, aunque sería un tanto injusto premiar a algunos y a otros no, porque en el fondo todos tienen algo lo suficientemente interesante para provocar que me pase por su casa cuando pueda. Los blogs que tengo enlazados en mi bitácora no lo están porque sí; antes de aparecer en la lista han pasado una especie de cuarentena. Cuando visito un blog que me interesa lo pongo en una carpeta de “blogs provisionales” y de vez en cuando voy echándoles una ojeada, y si al cabo de una serie de visitas consiguen engancharme, entonces los enlazo en el mío. Por eso digo que todos los que estáis en mi lista sois merecedores de este premio, que me gustaría a mí saber por qué se llama solidario, quizá sea porque nos solidarizamos unos con otros cuando nos contamos las penas y glorias.
En fin las reglas son las reglas y dicen así:

•Escribir un post mostrando el PREMIO, citar el nombre del blog que te lo regala, y enlazarlo al post que te nombra (de esta manera se podrá seguir la cadena).
•Elegir un mínimo de 7 blogs que creas que se han destacado alguna vez por ayudar, apoyar, y compartir. Poner sus nombres y los enlaces a ellos. (Avisarles).
•Opcional. Exhibir el PREMIO con orgullo en tu blog, haciendo enlace al post que escribes sobre él y lo otorgas a otros.

Y los blogs que premio son:

-El glob de Manuel. Lo premio por envidia, ya me gustaría a mí escribir la mitad de bien que lo hace él.
-Vamosdeculo. Por desgracia se prodiga poco, pero hace unas críticas que coinciden mucho con mi manera de pensar.
-Kabila. Un referente diario. Fusta y látigo de las injusticias que se producen en esta mierda de mundo que nos ha tocado vivir.
-Colores. Otro con un punto de mira finísimo que pone los puntos sobre las i sin cortarse un pelo (y eso que es calvo).
-La tierra tiene fiebre. Desde su blog Esther hace una labor muy importante a favor de la defensa del medio ambiente. Ha conseguido reunir 100 blogs que tienen como objetivo la mejora del entorno en el que vivimos.
-e-catarsis. Por ella siento una debilidad especial. Me encontró ella a mí primero y fue la que con sus enlaces, con muy buen criterio, me ha llevado a muchos de vosotros. Su manera de escribir es muy singular, con muchos puntos suspensivos y espacios en blanco enormes que saltan entre sus párrafos.
-Y el último lo reparto a partes iguales entre todos vosotros fieles seguidores de este vuestro blog, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

Me ha costado mucho más de lo que pensaba, pero ya está. Ala, a disfrutarlo.

21/9/07

LO QUE ME CONTÓ LA LIBRERA

Como contaba el otro día, fui a la librería para comprar un “diccionari de valencià”. Sobre la estantería había dos o tres ejemplares de diferentes editoriales; yo llevaba apuntadas en un papel una serie de palabras “raras” para ver si venían en algún diccionario porque buscaba uno que fuera muy bueno y no uno de esos básicos. El mejor de todos, o sea, el que contenía las definiciones de todas las palabras que busqué tenía la parte inferior de las hojas algo manchadas y medio apegadas, “joder, espero que tenga un ejemplar mejor” me dije. Cogí el diccionario y me fui al mostrador y le digo a Pepa, la librera, “mira Pepa, quería coger este diccionario, pero parece que se ha mojado por la parte de abajo”, ella lo coge, lo abre, lo mira y dice: “ya me lo han cambiado”, “no jodas” le digo, “mira, dice, si tú supieras, hay gente que viene a devolverme libros subrayados, sobre todo los que estudian oposiciones, ahora por sistema no cojo nunca un libro de oposiciones, esos aquí ya no se pueden devolver; una vez un tío en verano vino a devolverme un libro que le habían regalado en Navidad, hombre cinco o seis días para devolver un libro está bien, pero más de medio año…; y el otro día entra un chico cantando y haciendo monerías, bueno, yo de vez en cuando iba echándole miraditas porque había algo en él que no me cuadraba, cuando me descuido lo veo ya fuera de la librería por la ventana del escaparate cargado de libros, ¡María que nos roban! le grito a la chica que corra detrás de él porque yo no puedo, menos mal que lo pudo coger, claro llevaba siete u ocho libros y no podía correr el jodío, pues ni más ni menos que valían más de 100 €, y el tío lo tenía todo bien estudiado porque los libros estaban en diferentes mesas, poco a poco los fue cogiendo y cuando me descuidé se largó, y aún hubo un hombre que me dijo, vaya es una alegría que todavía se roben libros, y yo le contesté, no si me los roban a mí. Así es que fíjate como está el panorama.”
Ver para creer. Lo que yo no le dije es que cuando veo un libro que me interesa mucho, por regla general libros de poca demanda de los que sólo llegan un ejemplar o dos a la librería, si en esos momentos no los puedo comprar, los escondo en las estanterías hasta que pueda pasar a por ellos otro día. Menos mal que sí tenía un ejemplar nuevo del “diccionari de valencià” para mí.

18/9/07

EL TIO JUANITO

Esta mañana he conocido a un tipo con una historia, digamos, singular. El hombre, sin más se ha acercado a mi compañero y ha empezado a hablar con él y sin ningún porqué le ha empezado a contar su vida, yo al oír las cosas que decía no he podido resistirme y me he metido en la conversación haciendo preguntas.
El hombre tiene setenta años, no muy bien llevados por cierto, aparenta unos cuantos más, es pequeño y se nota que su rostro no fue muy agraciado en su juventud, es bajito y algo calvo; sus ojos son pequeños, diminutos vistos desde detrás de las gafas y que muestran indiferencia.
El sujeto en cuestión es viudo desde hace siete meses, y desde hace cinco y medio vive con una mujer boliviana separada, 18 años más joven que él. Cobra una pensión de 1200 € y se va a vivir a Bolivia donde espera casarse con su novia. ¿Qué dicen sus hijos?, le pregunto. Su hijo dice que no se lo cree, y su hija se pasa el día llorando, no me extraña. ¿No le parece un poco pronto para juntarse con otra mujer? digo; a mí qué, si a mi mujer la conocí después de dejar a otra novia que tenía en su casa. Nunca he conocido a una persona que desprecie más al género humano, en un momento de la conversación dijo que si él se encontrara a una persona echada en la cuneta de una carretera, pasaría de largo como si fuera un perro; y cuando le dije que si se va no podrá llevar flores a la tumba de su mujer, dijo que lo que se tengan que gastar en flores, que se lo gasten en chuletas de cordero.
Vive en un pueblo pequeño, y claro, en estos lugares ya se sabe, el escándalo es monumental. Una viuda le dijo que es un sinvergüenza, y otra que cómo es que se va con una extranjera, si se lo hubiese dicho a ella, se podrían haber juntado los dos, vivir para ver.
También le dije si no había pensado que quizá la boliviana se quería casar con él por el dinero; pues claro que lo sabe, además si no se casara con ella, lo haría con cualquiera con tal de que no se perdiera la pensión. Espero que este ejemplo no cunda mucho, porque sino nos hunde el sistema de pensiones ya precario de por sí.
Cuando se fue se me quedó un regusto amargo, me supo mal por sus hijos, sobre todo por la pobre hija, con el cuerpo aún caliente de su madre. Y yo qué quieres que haga, dice con voz adusta, áspera y autoritaria, como si fuera dios y no le hubiese pasado por los huevos evitarlo. Un dios fantasma, estúpido e imbécil.

13/9/07

EN LA LIBRERIA


El otro día fui a mi librería habitual con el motivo de comprar un “diccionari de valencià”, pero claro, ese era sólo el motivo oficial, “suboficialmente” no iba a irme de allí sin siquiera dar un repaso a todas las estanterías que habitualmente contienen los libros que suelo comprar.
Me gusta explayarme tranquilamente en las librerías, siempre procuro acudir con mucho tiempo por delante, sin prisas ni agobios (una vez cerraron la librería y yo me quedé dentro, sólo cuando oyeron un ruido en un rincón de la librería se dieron cuenta de mi existencia y amablemente me invitaron a salir a la calle con un “feliz navidad”, era Noche Buena). Nada más entrar apago el móvil, no sea que alguien, fuera quien fuera sería tachado automáticamente de indeseable, viniera a perturbar mi singular éxtasis. Tras cruzar el umbral comienzo el recorrido por la derecha: primero las novedades en valenciano y catalán, sigo con las de castellano, libros de bolsillo, para luego pasar a las secciones de libros especializados, y termino la travesía en la sección de libros de viajes.
Durante el camino tengo el oído desplegado como un radar y procuro enterarme de todo lo que se habla de libros dentro del templo, sobre todo lo que dice Pepa, la dueña de la librería, que con su simpatía y su sapiencia orienta lo mejor que sabe a todo aquél que le pide consejo sobre tal o cual tema o sobre algún escritor (el otro día le hablaba muy muy bien a una mujer sobre Vila Matas, habrá que probarlo), y si algún libro no lo tiene, lo buscará hasta el último lugar donde pueda encontrarse. También me gusta mucho observar a la gente que entra en la librería: los hay que van directamente al mostrador, sacan un papelito y le piden a la librera si tiene el libro cuyo título llevan apuntado, y una vez adquirido el libro o hecha la consulta sin éxito, salen escopetados como alma que lleva el diablo sin mirar a derecha e izquierda, no sea que se caiga algún libro de alguna estantería o salte directamente de la mesa y lo coja del cuello y le diga “¡léeme!”; también están los que entran y van directamente a las mesas expositoras donde se encuentran los best-sellers y libros más vendidos, y como si allí comenzara y terminara la librería, no dan un paso de más y salen a la calle; hay gente que no toca un libro, como si mordieran; otros en cambio se sientan en cualquier esquinita o se apoyan en un pilar y se leen medio libro, a veces pienso que en dos o tres sesiones más como esa, se lo leen todo; también está el lector empedernido al que ves con un brillo especial en los ojos y con la saliva goteándole por el canino superior llevando libros sin parar al mostrador donde, en su rinconcito particular, poco a poco va levantando su torreón de felicidad, y que tras hacer un desembolso considerable, sale ya con un libro abierto en una mano, mientras con la otra sujeta fuertemente la bolsa llena de libros; a veces se ven grupos de adolescentes que pululan entre las estanterías con conocimiento de causa, ¿pero no dicen que no tienen ni puta idea y que no leen?, afortunadamente no son todos y es un gran placer oírlos hablar de tal o cual libro, o de tal o cual autor; los que no tienen desperdicio son la gente mayor, y mucho mejor si necesitan gafas para leer, es toda una experiencia verlos coger un libro, con suavidad, casi con mimo, a continuación le pasan una mano sobre la cubierta, pero no es para quitarle el polvo, porque saben que el libro está limpio, sino para acariciarlo, para comprobar si, tan sólo con tenerlo en las manos, les transmite alguna vibración positiva, enseguida viene el baile de las gafas, primero búsqueda en el bolsillo interno de la chaqueta o en el bolso, se las saca de la funda y se las eleva por encima de la cabeza en dirección a alguna luz para comprobar que estén limpias, y entonces, con suavidad, se las colocan sobre la nariz y con suma delicadeza abren el libro y leen algún párrafo o la contraportada, en ese momento pienso en la cantidad de libros que habrán leído en toda su vida y me entra una envidia sana, lo que daría en esos momentos por que me invitaran a visitar sus bibliotecas; a veces, gratamente, ves a gente que conoces y que desconocías su afición por los libros, también notas en ellos cuando te saludan su alegría de verte en un lugar tan inhóspito para la mayoría del rebaño… En fin, es muy variado el tipo de personas que esporádica o habitualmente se dejan caer por una librería.
Pero no es todo esto lo que yo quería contarles, porque yo quería contarles lo que pasó cuando fui a comprar el “diccionari”, pero como me he extendido demasiado, lo guardo para otro día. Casi mejor, porque así tengo para otra entrada, pues al fin y al cabo, hablar de libros es lo que más me gusta.

9/9/07

TOC, TOC, TOC ¿HAY ALGUIEN AHÍ?


Je, je. Menudas vacaciones que se ha arreado el jeta este. ¡Desde el 17 de agosto ni más ni menos! Ojalá hubiesen durado hasta hoy, pero nada de eso: el día tres al curro (ya era hora, coño) como dios manda. Sólo espero que no se haya perdido toda la parroquia que poco a poco he conseguido hacer. Desde este púlpito muchas gracias a todos los que os habéis acercado de vez en cuando a ver si ya me había dejado de gandulerías y volvía al tajo. La tardanza se ha debido a dos cuestiones, una de “hardware” y otra de “software”. La de “hardware” se ha debido a que cuando nada más llegué el domingo a casa y enchufé el ordenador, el señor Windows dijo que él aún continuaba de vacaciones y que si quería que volviera me debía rascar la “butxaca” (y hostia si me la he rascado, menuda racha. Unos días antes de las vacaciones se escoñó la cadena de música, bueno, ya la arreglaré; dos días antes de irme se rompe el aspirador, uno nuevo 69 €; llevo el ordenador a arreglar y de paso, como la impresora imprime fatal la llevo porque seguramente le hará falta una buena limpieza: el ordenador tenía rota la tarjeta gráfica: 33€, la impresora: siniestro total, no tiene arreglo, 100 €. Menos mal que en las vacaciones no he gastado mucho dinero, porque si no…); y de “software” también ando mal porque no tengo yo la mente muy clara para escribir. Os prometo que me he pasado la semana pensando cómo introducir la nueva temporada y nada. Improviso ahora y punto.
Además menuda sorpresa me he llevado:
-Blue Devils: Gracias (cabrón) por haberme incluido en tus premios solidarios. No lo merezco.
-Patri: Gracias también por darme tú también un premio.
Snif, snif, me habéis emocionado, de veras. Sólo espero poder estar a la altura, aunque tengo muchas dudas, no sé, pero me encuentro vacío de ideas, ¿será la edad? ¿será el Papa? ¿será Zapatero? ¿será Rajoy? ¿serán las berenjenas? ¿o será el “fill de puta” del alcalde de mi pueblo?
No sé, no sé, ya se verá.

15/8/07

CERRADO POR VACACIONES

Llegan las vacaciones del trabajo (ya era hora, coño) y es hora de descansar. También del blog. Con el tiempo se me han ido agotando las ideas y es el momento de recargar las pilas para la temporada que viene.
A quien esté de vacaciones, que lo pase bien. Al que no, que lo intente llevar lo mejor posible.
Nos leemos en septiembre.

10/8/07

¿SOMOS LIBRES?



Nunca he estado de acuerdo con la frase: TU LIBERTAD TERMINA DONDE EMPIEZA LA MIA.
Si hablamos de una libertad verdadera, ésta no debe tener principio ni fin. Si tuviera un principio éste sería el nacimiento del individuo y si tuviera un fin, sería su muerte. Por tanto la libertad es inherente al individuo, forma parte de él como la misma vida.
Entonces ¿qué delimitaría tu libertad y la mía, qué barrera existiría que no se pudiera traspasar? En un principio no debería existir ninguna, porque cualquier obstáculo que se interpusiera restringiría la libertad individual, pero el hacer “lo que a uno le dé la real gana” tampoco es la máxima expresión de la libertad. Por tanto deben existir una serie de normas que más que limitar la libertad, deben dirigirla hacia sí misma, hacia el centro del individuo, y estas normas vienen dictadas por la moral y la ética. El respeto hacia los demás es básico para una buena convivencia. Todo acto hacia otro individuo que suponga una restricción de su libertad se convierte en un delito, porque socava el principio básico de convivencia entre los individuos que es el de respeto absoluto a la libertad individual.
Vamos a considerar a la moral y a la ética como las únicas directrices de la libertad, pero, ¿estas normas morales y éticas son iguales en todo el mundo? Por ejemplo en la civilización occidental es moralmente aceptado que todos los hombres y las mujeres tengan los mismos derechos y obligaciones, en cambio en las sociedades islámicas los derechos de los hombres son distintos a los de las mujeres; si en estas sociedades esta distinción es moralmente aceptada ¿los hombres y las mujeres son igualmente libres? También en otras sociedades los derechos colectivos están por encima de los individuales ¿ven estos individuos restringida o sacrificada su libertad en favor de la colectividad?
El objetivo de cualquier gobierno actual, sea de la ideología o de la religión que sea y se encuentre en el país que quiera, es el de hacer creer al individuo que es libre. Pero debemos ser lo suficientemente inteligentes para darnos cuenta de que eso no es así. Debemos luchar con todas las armas que nos proporciona la misma libertad para lograr conseguir que ésta sea completa.

1/8/07

UNA DE MIERDA (CON PERDÓN)

Ya hace muchos días que no escribo nada, y no es porque no tenga ganas de escribir, sino porque no se me ocurre nada. Supongo que será por la calor que me seca las ideas o yo que sé. La verdad es que incluso se me había pasado por la seca cabeza la idea de mandarlo todo a tomar por saco porque muchas de las cosas que estoy publicando estos días las tengo escritas desde hace un tiempo, cuando me funcionaba mejor el cerebelo. Pero mira tú por dónde, esta mañana se me han ocurrido dos entraditas que podrían tener el mismo título y sin embargo no tienen nada que ver: una se me ha ocurrido al escuchar la COPE (y que Rafa Almazán me perdone), menudo locutor el que sustituye a Fedeguico, este casi es peor; y la otra, de la que voy a hablar aquí, me ha llegado un poco más tarde a la cabeza. En este punto tengo que advertir que la cosa va de guarrerías, así es que si usted, querido lector es un poco aprensivo o asquerosillo, mejor vuelva en otra ocasión.
Pues bien, la inspiración (literalmente) me ha venido cuando el tío Pepe “Cuquello” estaba removiendo un poco de tierra para enterrar una manguera para regar el jardín. Entonces mientras hacía el acto de inspirar aire han llegado a mi pituitaria una serie de partículas que le eran familiares a mi cerebro pero que no acababa de identificar. Y es que como es sabido, los olores son los primeros evocadores de situaciones pasadas a las que asociamos con ese olor. Identificar el olor y la niñez, claro, ha sido todo uno. Y cuál era el olor. Bueno pues no era ni más ni menos que, cómo diría yo, obra de cuerpo antigua o, mierda seca, vamos. Por lo visto, alguien quiso hacerle un regalito al algarrobo y le dejó algo que a él le sobraba y que al árbol le vendría muy bien para su desarrollo. Y lo que pasa en estos casos, que la naturaleza tiene su lógica, y aquel paquete formado por un 80% de agua y con los calores del verano, pronto se quedó reducido a un simple terrón de tierra negra, pero que guarda un arma secreta, su penetrante olor, que permanece agazapado como la perdiz, pero que si se la toca, ¡ah amigo! Y eso es lo que hoy a ocurrido, que se le ha molestado en su letargo desintegrador y ha provocado que me levantara, aspirara profundamente, cerrara los ojos y me fuese directamente unos casi treinta años atrás, justamente al lado de la portería sur del campo de fútbol de mi pueblo:
Éramos cinco o seis recostados en la pared de la caseta medio derruida de lo que pretendió ser unos vestuarios para los que jugaban al fútbol, mirando como en la otra portería había otros niños jugando a la pelota y pasándoselo bien mientras nosotros nos aburríamos como ostras, pensando qué podríamos hacer que no fuera jugar al fútbol, que hace calor y cansa mucho, cuando me vino a la pituitaria el mismo olor que hoy:
-Joder, vaya olor a mierda que hace –dije.
-Sí, ahí dentro hay una mierda de caballo –contesta uno.
Me levanto y veo una obra de cuerpo impresionante, ¿era posible que un niño hiciera aquello?, porque por allí sólo íbamos niños, eso sólo se podía haber hecho después de pasarse cuatro o cinco días sin haber soltado ni una burbuja de aire, nada, todo guardadito para sacarlo de una sola vez. Y allí la teníamos, como un presente que alguien generoso había depositado para sacarnos de nuestro estado de abatimiento.
-Eh, mirad qué maravilla.
Entraron todos.
-Joder, pesará un kilo.
-Esa es de ayer, ya está seca por encima.
-No, tendrá dos días.
-No, es de ayer, ahora verás como la capa de encima es pequeña –coge un palo y se lo inca levándolo a los ojos de los demás –ves que tierna está por dentro.
-Es verdad –asentimos.
-¿Queréis que la plastifiquemos? –digo.
-¿…?
- Sí hombre, prendemos un saco de plástico y le echamos las gotas que se producen cuando se derrite sobre la mierda y cuando se enfríe se queda plastificada y la podemos guardar mucho tiempo.
-Bien, pero será mejor sacarla fuera antes.
Dicho y hecho, mientras unos buscan unos sacos de plástico los otros le metemos con cuidado una maderita por debajo y la sacamos entera al campo de fútbol, al lado de la portería sur. Cuando llegan los de los sacos, nos repartimos uno cada uno y les prendemos fuego; entonces nos ponemos todos alrededor del trofeo y empezamos a dejarle caer encima las gotas ardientes de plástico derretido. Entre que la habíamos removido un poco y el calor de las gotas de plástico que la estaban asando, se elevaba un olor, como diría yo, NAUSEABUNDO, pero nada, allí estábamos aguantando hasta que se consumieron los plásticos. La verdad es que quedó muy bonita, estoy seguro que si eso lo hace una artista de renombre, le pagan una pasta y lo consideran una obra de arte: “Mierda de Tal plastificada a los cuatro puntos cardinales”, no te jode.
-Y ahora qué.
Bueno, por esta zona, yo no sé por qué, siempre hay quien lleva un petardo en el bolsillo.
-Y si…
-Pues claro, ya tardas.
El tío le clava el petardo y le prende fuego. Pero los niños son así, sino, no serían niños. ¿Y qué hacen los niños? Pues comprobar que todo sale bien. Lo normal en adultos hubiese sido que, uno, el más atrevido, o el más rápido le hubiese prendido fuego al petardo, mientras los otros a una distancia prudencial hubieran estado atentos a las operaciones del valiente pirotécnico para terminar en una risa y aplauso general. Pero la lógica de los niños es distinta, el niño actúa como el buen reportero, tiene que estar allí dónde se produce la noticia, no vale que te la cuenten; o sea, que si uno se agacha a prender fuego a la mecha del petardo, los demás se agachan a su alrededor para comprobar que efectivamente lo está haciendo bien, porque puede pasar que no lo haga bien, y siempre hay uno que tiene que decir que levante la mecha, otro que la sujete con el dedo, otro que clave un poco más el cohete, otro comprobar que huele bien… Pero eso no es todo, porque una vez ha prendido la mecha, hay que comprobar que no se va a apagar, y entonces, como una corriente telepática, les llega la orden a todos los pequeños cerebros que el proceso de ignición está iniciado correctamente y que la cuenta atrás está a punto de concluir, lo que significa que el momento de la detonación está muy cerca. Entonces las piernas de todos se disparan como unos muelles hacia arriba para salir como alma que lleva el diabooooooommmmmmm.

Demasiado tarde, o demasiado pronto. Demasiado tarde hemos salido de allí y demasiado pronto ha explotado el petardo. Afortunadamente, como éramos muchos, salimos a menos cada uno. El que más suerte tuvo fue el que se levantó primero, el traidor, y le llegó todo por la espalda, pero a los demás, desde la cara hasta los pies, ¡llenos de mierda recalentada! Primera reacción: intentar quitárnosla de encima; craso error, porque lo único que conseguíamos era extenderla más por la cara, los brazos, las piernas, la ropa… Del otro lado del campo de fútbol oímos a los otros niños quejarse del olor a mierda que hacía. El olor llegó incluso al pueblo que se encuentra a unos doscientos metros. Pero allí llegó poco. Poco porque el mucho lo teníamos nosotros encima. Qué remedio, nos fuimos corriendo y maldiciendo a un pequeño arroyo que pasa cerca y nos limpiamos como pudimos. No recuero qué me diría mi madre cuando llegué a casa, tampoco importa. Lo que sí que me gustaría saber es quien fue el valiente que hizo aquella Obra Monumental, me hubiese gustado darle la enhorabuena.