12/8/14

La crisis de Ucrania y los trileros españoles

La crisis de Ucrania y el bloqueo de Rusia a los productos europeos va a ser, está siendo ya, una oportunidad de negocio para muchos mangantes españoles. Y es que no hay mal que por bien no venga, como dice acertadamente nuestro refranero.
En un periodo, el estival, en el que hay escasez de noticias, cualquier acontecimiento, por insignificante que sea, es tratado con profusión por los medios de comunicación porque hay que llenar páginas de periódicos y minutos de radio y televisión. Antes teníamos más suerte y nos amenizaban con minutos musicales. Entonces, estos medios, contactan con grandes expertos en la materia, creadores de opinión, que nos instruyen, documentan y adoctrinan sobre la materia en concreto. Muchos de esos expertos no son más que otros periodistas que saben tanto, saben de todo, que son capaces de opinar de la situación en Gaza, de la crisis económica en Guinea Bissau o de la invasión del caracol trompeta en las islas Galápagos. Y hala, allá van: opinan, dan datos (de memoria, no se crean), reflexionan profundamente, se enfadan si les llevan la contraria, y sacan conclusiones que ni los de la ONU. Si en estos organismos internacionales estuvieran atentos a muchos de nuestros periodistas, la solución que buscan con tanto ahínco a los grandes problemas mundiales estarían solucionados en un periquete.
Pero como dije al principio, me voy a referir al problema de la prohibición de Rusia a importar productos de la Unión Europea. Desde que se dio a conocer la noticia, nuestros medios de comunicación no han parado de buscar cuáles son los principales sectores de la economía que se van a ver más afectados. Inmediatamente han lanzado a sus corresponsales a recorrer el país en busca del labrador, del pastor, del pescador, del lechero… para, en muchos casos, darles ellos en primicia la noticia para ver en directo la reacción del pobre entrevistado y así poder preguntarle, con gran abatimiento, qué va a hacer ahora que no le van a comprar sus productos, como si todo lo que se produce en España fuera a parar al mercado ruso. Y aquí está el quid de la cuestión: parece que nos quieran hacer creer que todo lo que producimos se lo comen los rusos, cuando, en lo que se refiere al sector primario, al mercado ruso sólo se envían el 2% de nuestras exportaciones.
Les voy a exponer qué está pasando en el sector citrícola, que es el que más conozco:
Todos los años, cuando llegan estas fechas, ya se están haciendo los primeros contratos de compra-venta de naranjas. Los comerciales de los empresarios salen a recorrer los campos y van apalabrando el precio de las naranjas según las variedades, para luego firmar los contratos. Pero desde que apareció la noticia de la prohibición de Rusia de importar productos agrarios de la UE, los comerciales han desaparecido del campo. Seguramente se habrán ido todos de vacaciones y estarán encantados leyendo la prensa, escuchando la radio y viendo la televisión, y calibrando el excelente trabajo que les están haciendo los medio de comunicación, acojonando y acojonando sin parar a los ganaderos, agricultores y pescadores españoles que, como siempre, van a pagar el pato del juego sucio que los trileros de este país les van a hacer en las próximas negociaciones. Así, cuando sea el momento preciso, regresarán al campo y les ofrecerán a los agricultores dos pesetas por sus naranjas porque el precio ha caído por culpa de los malditos rojos rusos. «O lo tomas o lo dejas».
Pero, eso sí, usted, sufrido consumidor, esté tranquilo que no va a ver disminuido ni un céntimo el precio de los productos agrarios en el supermercado, ni un céntimo. Usted seguirá pagando lo mismo, el intermediario va a ganar más y al productor que le den, que le sigan dando, que el agujero ya está bien dilatado y por allí ya pasa hasta una legión romana, con intendencia y todo.

23/7/14

La segunda

Hace ya algún tiempo terminé mi segunda novela. En estos momentos ya estoy enfrascado en una nueva, pero el verano, al menos para mí, es mal momento para escribir, y no es por el calor, el cual soporto mejor que el frío, sino porque el tiempo que debería dedicar a escribir lo empleo en otras cosas. Y es que escribo por placer, sin ponerme ninguna meta, sólo porque quiero escribir, sin horarios, pero con disciplina. Porque si una cosa tengo clara es que va a ser prácticamente imposible que una persona como yo publique nunca una novela. Y no porque el producto sea malo, no soy quién lo va a juzgar, sino porque por una persona completamente desconocida, sin ninguna referencia en el mundo editorial, sin influencias, y viviendo lejos de cualquier olla donde se cuece el mundillo de la creación literaria, nadie va a arriesgar un duro por ella. La única posibilidad es que suene la flauta con algún concursillo literario, no muy pretencioso, eso sí, y que alguien decida arriesgar a ver qué pasa.
De esta segunda novela me han dicho que es mejor que la primera. Yo creo que no, pero para gustos, colores. Eso sí, es más corta, tanto como la mitad de la otra.
Aquí les dejo la sinopsis de la historia:

Al día siguiente de finalizar la batalla del Ebro, un grupo de siete soldados republicanos a las órdenes del sargento Jaume Rubiols se encuentran atrapados en territorio ahora nacional, sin posibilidad alguna de cruzar el río Ebro para regresar con los suyos. Decididos a no entregarse ni a dejarse capturar, acuerdan internarse en zona enemiga y llegar hasta las lejanas montañas del Montsagre para refugiarse y esperar tiempos mejores.

Por otro lado, el capitán del ejército sublevado Alberto Bastida por fin dará con la pista fiable que andaba buscando durante toda la guerra y que le llevará, tras una larga persecución, a encontrarse con su viejo amigo Jaume Rubiols, quien ahora es su enemigo. Pero no es porque Rubiols sea republicano por lo que Bastida lo persigue. La última vez que se vieron, el 18 de julio de 1936, quedaron muchas cosas pendientes entre ellos, sobre todo por parte de Alberto Bastida.

4/3/14

En la feria del libro de ocasión

Tengo por tradición personal acudir todos los años a la Feria del libro antiguo y de ocasión de Valencia. Por estas fechas y hasta fallas, en la avenida Marqués de Turia todos los años montan una magnífica feria que hace las delicias de todos los que, como yo, nos gustan los libros. Este año hay treinta y cinco casetas en las que se albergan librerías de toda España. Hay algunas que se están especializadas en cómics o en libros antiguos, otras en cambio exponen toda clase de libros. En este tipo de ferias se puede encontrar de todo y a muy buen precio, y la verdad es que, al precio que están los libros nuevos en las librerías, vale la pena acercarse a este lugar para aprovechar las ofertas.
Escarbando entre los libros de viajes de una librería de Madrid, lamento no recordar el nombre, tuve la suerte de presenciar una negociación muy interesante entre el librero y un hombre que quería venderle unos libros antiguos, de esos con tapas de cuero. Como la negociación se alargaba mucho y yo tenía un poco de prisa por llegar a tiempo de ver la primera mascletà del año, deje la discusión a medias. Pero por la tarde me acerqué a esa caseta y le pregunté al librero por el resultado de las negociaciones. El hombre muy amablemente me contó lo sucedido: la transacción no se trataba de una compraventa, sino de un cambio; al final cambiaron de mano tres libros que tienen un valor de más de 1500 euros del ala, casi nada.

Cuando llevas unas cuantas casetas visitadas y has ojeado centenares de títulos, que al final del día serán miles, te vas quedando en la mente con muchos títulos. Los que más me han llamado la atención han sido los que se pueden leer en las fotografías que ilustran esta entrada. No se pueden imaginar la cantidad de libros de estos autores: Pío Moa, César Vidal y “Fedrico” Jiménez Losantos que hay en los aparadores de estas librerías. Yo no sé la cantidad de volúmenes de libros que este trío calavera habrán vendido, o dicho que han vendido, pero remesas enteras de sus libros están en los anaqueles de las librerías de ocasión. Y si quieren que les diga la verdad, creo que ahí tampoco se venden mucho; ni a cinco euritos.  

6/11/13

¡Canal 9 no se cierra!


Como valenciano que soy, estoy indignado con la decisión que ha tomado el Muy Honorable Presidente de la Generalitat Valenciana (si estuviera en Catalunya hubiera escrito el Molt Honorable President de la Generalitat, pero como el Muy Honorable Presidente de la Generalitat Valenciana no habla valenciano, mejor escribirlo en castellano, para que lo entienda) de cerrar Radio Televisión Valenciana (RTVV).

Esta actuación es el culmen de las barbaridades que el PP valenciano lleva haciendo en esta Comunidad desde hace casi veinte años. Aunque parezca una paradoja, pues la autopublicidad que se hacen en los servicios informativos roza la nausea, al PP de la Comunidad Valenciana la televisión autonómica les molesta. Los índices de audiencia son irrisorios, apenas un 5 ó un 6%, concentrados generalmente en los pueblos, pues en las capitales no la ven ni los familiares de los trabajadores de la televisión. Lo mismo ocurre con la radio. La única que la escuchan son la gente de los pueblos y los seguidores de los principales equipos de fútbol, pues la cobertura que hace la radio de sus partidos no lo hacen las demás cadenas generalistas.
 
¿Y por qué digo que les molesta RTVV? Pues porque les molesta hablar en valenciano. Zaplana, primer presidente del PP, no sabía hablar en valenciano; Olivas, que lo sustituyó, apenas lo hablaba; Camps lo habla fatal; y Fabra no tiene ni idea. Es una lengua de paletos, de gente de pueblo con poca cultura. Es muy triste, pero es la realidad. Ni Rita Barberá, una mujer con un cargo tan importante, ha dicho jamás, a excepción de: senyor pirotècnic, pot començar la mascletà (señor pirotécnico, puede comenzar la mascletá), una palabra en valenciano. Así nos va por aquí.

El énfasis en el cierre del ente se ha puesto en la cuestión económica. La demagogia eructada por el presidente raya el insulto a la inteligencia de los valencianos: “no cerraré una escuela o un hospital por mantener abierto Canal Nou”. Pero no dice el dinero que han derrochado pagando derechos del fútbol a todos los equipos de Primera División (al Valencia C.F. y al Vila-real C.F., sin ir más lejos, Canal Nou les pagó más de medio millón de euros a cada uno por los derechos de imagen de sus respectivas mascotas), y todo para que no viéramos esos partidos en la televisión autonómica; ni tampoco habla del dineral invertido en retransmitir los premios de Fórmula Uno en la televisión autonómica, cuando al mismo tiempo se estaba haciendo esa misma transmisión en una cadena privada. Y como éstas, miles. Pero, ¿cómo es posible que RTVV tuviera más de 1700 trabajadores? A excepción de la Ford, no creo que en la Comunidad Valenciana exista otra empresa con semejante número de trabajadores. Y ahora los echan a la calle y encima dicen que el cierre es por culpa de ellos. Señor presidente: la culpa de que haya tantos trabajadores no es de ellos, sino de los que los contrataron y enchufaron, que ésa es otra. ¿No había nadie en la Generalitat que se diera cuenta de eso?

Pero la decisión de Alberto Fabra va mucho más allá de la situación económica del ente. Creo que ha sido esta misma semana, cuando Alberto Fabra ha hecho pública su decisión de presentarse a presidente de la Generalitat en las próximas elecciones autonómicas. El señor Fabra no es nadie en el PP nacional. Al señor Fabra le tocó el puesto de presidente en una tómbola y ahora ese cargo le viene grande. El señor Fabra es un blando, un hombre sin sangre, una acelga llamamos aquí a las personas que tienen ese carácter sin sustancia. Para reforzar ese proceder, contrató a una persona especializada en liderazgo para que lo instruyera e hiciera de él un líder que consiguiera que todos los valencianos lo abandonáramos todo para seguirle hasta el infinito y más allá si fuera necesario. Además, quería pagar el profesor con dinero público, afortunadamente le pillaron y tuvo que despedir al maestro.

 Ahora, con esta decisión, quiere demostrar a los de Madrid, y a sus votantes desilusionados, que ya no es una acelga, que continúa siendo verde, pero que ahora es el Increíble Hulk, que podemos seguirle porque es el señalado por el Altísimo para sacarnos de esta crisis en la que nos ha hundido su partido, amén.

Que Dios nos pille confesados.

30/8/13

No tengo tiempo

No tengo tiempo de escribir todo aquello que tengo pensado.
No tengo tiempo de leer todos los libros que me interesan.
No tengo tiempo de escuchar toda la música que me gusta.
No tengo tiempo de ver todo el cine que deseo.
No tengo tiempo de viajar a todos los lugares que quiero conocer.
No tengo tiempo de hacer todo aquello que quisiera.
No tengo tiempo para compartirlo con la gente que más quiero.
No tengo tiempo para perderlo cuando me salga de las pelotas.

No tengo dinero para comprar tiempo.

23/6/13

Becas con intereses

Estos días se está hablando mucho de las becas en la educación y me gustaría dar mi opinión. Está claro que todo el mundo tiene derecho a la educación en igualdad de condiciones, y para eso el factor económico es fundamental. Para un rico siempre será más fácil estudiar que para un pobre. También lo será para un rico con bajas calificaciones académicas que para un pobre con las mismas. Sin embargo, creo que no es suficiente, hace falta algo más, y a ese más que falta yo le llamo esfuerzo. Para conseguir algo la gente se tiene que esforzar. Si vamos a dar beca a todo el que llegue al cinco para que se cumpla ese derecho a la educación, démosla, pero que las cuantías vayan acordes a las notas; yo creo que se debe premiar a aquél que saque mejores notas que al que se conforma sólo con aprobar. Por tanto, no me parece mal la exigencia en las notas para conseguir una buena beca.

Por otro lado, yo creo que las becas se deberían devolver, y además con intereses. Me parece injusto que yo tenga que hacer un esfuerzo pagando mis impuestos para que un estudiante pueda sacar una buena carrera, por ejemplo de médico, de abogado, de economista, de… y que cuando acabe sus estudios, se monte un negocio privado y luego vaya yo a requerir sus servicios y me saque un ojo de la cara. O que ese individuo se largue al extranjero, voluntariamente o empujado por una crisis, y los beneficios de los estudios que tanto nos ha costado pagarle, se lo lleven otros. O que, a mitad de la carrera, decida abandonar los estudios y echar a perder todo el capital invertido en él hasta ese momento. Por tanto, como decía, yo pienso que todo el dinero que ha recibido ese individuo en becas para el estudio, debería devolverlo para que otros como él puedan recibirlas y seguir estudiando. Evidentemente esto se debería hacer ofreciéndole todas las facilidades. Por ejemplo que las pudiera devolver en diez, quince o veinte años, a su ritmo. Que empezara a devolverlas después de encontrar un empleo fijo… Y con unos intereses bajos, del orden del 1, 2 ó 3%. Estas devoluciones se podrían realizar al hacer la declaración de la renta. Así, al cabo de los años, ¿cuánto dinero extra se podría recoger para mejorar la educación en España?

2/6/13

Escrito de descargo

Leyendo la entrada de Unjubilado, me ha venido a la memoria una multa por mal aparcamiento que me mandaron a casa, ya hace diez años, y que no se correspondía con mi vehículo; la matrícula era la de mi coche, pero no el automóvil. Así que les mandé un escrito de descargo para defenderme de aquel error. Parece ser que les convencí, pues ya no volví a tener noticias de aquello.
Esto es lo que les escribí:
  
EXPEDIENTE MULTA: xx-2003-000176

             Distinguida Sra. Teresa R. M., Secretaria-Interventora del Ayuntamiento de B. de M.

No dudo en ningún momento de que su pueblo sea muy bonito y tenga muchos lugares para visitar, ya que, por lo que deduzco del escrito de denuncia, tienen una zona de acampada, lo que es una señal inequívoca de que cerca debe haber una zona de alto interés paisajístico o simplemente de recreo. Pero la verdad es que no he estado nunca en su pueblo, ni siquiera sabría ir; si no recuerdo mal creo que está por la comarca del Comptat o l’Alcoià, más no sé. Aunque me gustaría visitarla y seguro que algún día lo haré.
También le diré que tengo dos hijos: uno tiene cuatro años, y la otra apenas once meses. Con ello le quiero indicar que para ir con niños tan pequeños se necesita tener el coche acondicionado, y éste por desgracia no lo está, pues es bastante viejo y no tiene instalados en los asientos traseros cinturones de seguridad, que, como usted sabrá, si ya es madre, son imprescindibles para sujetar la sillita adaptada para los más pequeños, así como el artilugio elevador para el mayor. Por tanto, para el caso que nos ocupa, es decir, para trasladarme con mi familia, lo hago con otro coche que tengo, y éste sí, está acondicionado para ese menester. Además, tengo a toda la familia como testigos de que el día de autos estuvimos en mi pueblo, comimos en casa y por la tarde fuimos a pasear por la playa de Gandia.
Con todo esto no me queda más que decirle que, por las razones que fueran, esta multa no es más que el fruto de un error provocado por Dios sabe qué razones, bien porque ese día haría mucho calor, o que el Agente Nº 3 se dejó las gafas en casa, o que tuvo una falta de atención, o que la matrícula del coche sancionado estaba borrosa, o que el Agente miró desde muy lejos (de hecho no sabe ni qué modelo de coche es), o que se había distraído, o que en ese momento le dio un vahído, o sólo Dios sabe qué le pasó.
Espero que estas razones que le expongo sean suficientes para convencerla de que el mío no es el coche que lleva la matrícula que se refleja en su escrito de denuncia, y que el único gasto que me provoquen sea el de certificar este escrito.

Sin más, reciba un cordial saludo y quedo a su disposición.


Fecha y firma