Ayer estuve en la manifestación que convocaron las principales organizaciones agrarias en Madrid bajo el lema: El campo se arruina, exigimos soluciones. El problema actual del campo español es muy grave. Los precios de los productos agrícolas en origen son ruinosos para los agricultores. Sin embargo, cuando usted va a comprar al supermercado paga un precio caro por los mismos. ¿Qué ha pasado desde que el producto ha salido desde el campo hasta llegar al supermercado? Pues muy fácil: entre el distribuidor, el comerciante y los intermediarios se reparten lo que les da la gana, y lo que sobra se lo dan al agricultor. Qué más prueba hay, que aquí por ejemplo, se está comprando naranja sin precio: “a lo que salgan”, como decimos. Si salen a un euro la arroba (13 kilos), a un euro la pagan, si sale a 20 céntimos, a veinte céntimos; a veces, ni se pagan. Lo mismo pasa con los demás productos.
Como comprenderán, a eso no hay derecho. Luego exigimos calidad y buenos alimentos cuando compramos. Y más ahora que está de moda la alta cocina, donde los cocineros se han convertido en estrellas mediáticas que a toda hora están en la televisión, la radio y la prensa escrita haciéndonos sus excelentes platos con excelentes productos naturales, salidos de nuestras buenas tierras y regados con nuestro sudor, pero que regalamos para que cuatro se hagan ricos mientras nosotros tenemos que abandonar los campos. No saben la pena que da ir por el campo y ver los huertos con los árboles secos, cubiertos de zarzas y malas hierbas. Es para echarse a llorar, mientras las administraciones sólo se preocupan de dar dinero a los bancos, al sector de la automoción y a los sectores estratégicos, como si la agricultura no lo fuere. ¿Se imaginan qué pasaría si los agricultores españoles se negaran a vender sus productos y se tuvieran que importar todos del exterior? ¿Sabrían lo que comerían? La calidad y el cuidado que tienen los agricultores españoles por sus productos no los van a encontrar en productos importados de países de fuera de la UE, por cierto, la gran culpable de todo lo que está pasando. A mi parecer porque su objetivo es ese: acabar con la agricultura continental para que la comida la produzcan los países del tercer mundo y así evitar las emigraciones masivas hacia los países occidentales. Pero entonces: ¿qué hacemos con nuestros agricultores?
La manifestación fue todo un éxito. Acudieron miles de agricultores de toda España. Usted probablemente no se haya enterado porque, por ejemplo, los grandes periódicos han relegado la noticia a las páginas de economía. Pero nosotros estuvimos allí y espero que no fuéramos para nada. Porque si es así, volveremos. Faltaría más.



