25/2/15

Despido a Celia Villalobos

Ja, ja, mira tú qué risa, María Luisa. Si no pasa nada, hombre, ¿o es que no somos humanos? La mujer, que se aburría y se puso a jugar con la tableta. ¿Acaso tú no lo has hecho nunca? No es más que una simple anécdota. Ja, ja, ja.
Pues no, señoras y señores, para mí no es ninguna anécdota, y no es, en absoluto, una cuestión menor y además risible.
Que la señora Celia Villalobos, vicepresidenta del Congreso de los diputados, se pase un rato jugando a un videojuego mientras está presidiendo el Debate sobre el estado de la nación y mientras está hablando, ni más ni menos, que el Presidente del gobierno, no me parece ninguna anécdota. Y no me lo parece por varias razones:
1-      Porque está trabajando, y mientras se trabaja no se juega.
2-      Porque trabaja para mí, puesto que yo le pago parte de su salario.
3-      Porque parte de la tableta con la que juega también se la he pagado yo.
4-      Porque le estaba faltando al respeto al orador y a los que escuchaban.
5-      Porque en una empresa privada la hubieran tirado a la calle.
6-      Porque en este país todavía hay más de cuatro millones de parados que estarían encantados de hacer el trabajo que ella no hacía, y además por menos dinero.
7-      Porque estoy hasta los cojones de que nos tomen el pelo y encima se burlen de nosotros.

Por eso, señora Celia Villalobos, yo, por la parte que me corresponde, la despido, la echo a la puta calle por razones objetivas: no cumplir con su trabajo. Y en mi carta de despido le informo, por si no lo sabía, que tiene quince días hábiles para inscribirse en una oficina del INEM si quiere tener derecho a la prestación contributiva.

1 comentario:

unjubilado dijo...

Dentro de que las siete razones son muy convincentes, me quedo con la séptima, pero me va a dar igual, son ellos los que ponen y quitan las reglas del juego a su antojo y ya me canso del derecho a pataleo, no vaya a ser que me imputen por agrietar el pavimento.