8/6/07

HIPOCRESÍA

Los dos eran amigos desde su más tierna infancia, habían ido al colegio juntos y, vamos, que se conocían de toda la vida. Conforme fueron creciendo cada uno tomó su camino y su vida. A uno le fue de putamadre, de forma que hoy es multimillonario, se ha hecho una casa que valdrá unos cinco millones de euros, además tiene cinco coches, el más barato valdrá 60.000 euros del ala y… para qué seguir. Al otro tampoco le ha ido mal, es herrero, se dedica a poner puertas automáticas, poner vallas, etc. Tiene un BMW de segunda mano y un chalecito en el campo, no está mal.
El otro día por circunstancias de mi trabajo hablé con los dos; el rico había contratado al herrero para que le hiciera unos trabajos, pero éste no se aclaraba con lo que el otro quería y me decía: “es que no puede ser, me hace venir por nada, y mis horas valen un huevo, y luego si le pido dinero me dice que es mi trabajo pero yo no he hecho nada. Este tío es un prepotente y un chulo, se cree que porque tiene tanto dinero puede ir puteando por ahí al personal, la madre que lo parió.” Y yo: “claro, claro, tienes toda la razón. Lo que le pasa es que no sabe lo que quiere porque tiene mucho donde elegir”. Y él: “eso, es un gilipollas”.
Por la tarde hablo con el otro: “el herrero este es un inepto y un incompetente, no sé por qué le contrato, la madre que lo parió, me paso el día llamándole para que venga y siempre viene cuando yo no puedo, la madre que lo parió. Y luego para que lo haga todo mal. La otra vez me costó cambiarlo todo. Si no fuera porque es él…” Y yo: “claro, claro, qué se le va a hacer, si de herreros está lleno”. Y él marchándose: “como me toque mucho los huevos va a ver, el gilipollas”.

Como conté hace unos días estaba en una lista independiente para las elecciones locales y perdimos, qué se le va a hacer. Bueno, ayer vino al pueblo una unidad móvil para recoger sangre. Yo soy donante desde hace tiempo y no falté a la cita (para mí obligatoria), y no hago más que entrar y veo a Su Excelencia el Excelentísimo Sr. Alcalde que estaba rellenando el formulario para la extracción. Me cagué en sus muertos más frescos, pero para dentro que fui. Saludo y voy a lo mío. Entra él a la habitación donde se hace la extracción y seguidamente yo, afortunadamente hay una camilla en medio de los dos. Cuando termina sale y a los dos minutos salgo yo. No sé si sabrán que al terminar de donar sangre te dan un bocadillo y un refresco. Pues bueno, cuando fui a por mi piscolabis, allí estaba Su Excelencia el Excelentísimo Sr. Alcalde merendando. La situación obligaba, sólo había un único asiento vacío, y se encontraba al lado de Su Excelencia el Excelentísimo Sr. Alcalde, así que no tuve más remedio que sentarme a su lado y voy y le digo: “Enhorabuena por tu victoria” “gracias” me contesta. “Espero que porque seamos ahora contrarios no vayamos a ir ahora con recelos” digo; “no hombre no, ya los hay bastantes en el pueblo” dice. Y nos ponemos a hablar de cosas banales mientras nos peleamos con el pan correoso y el pernil barato que nos han dado a cambio de 450 ml. de sangre.
En qué poco tiempo he echado por tierra mis principios, mi honradez, mi palabra, y muchos más mis. Soy un hipócrita… y un cínico. Hay que joderse.

10 comentarios:

Patri dijo...

A eso no le llamo hipocresía... bueno sí, un poco o_- pero son esos momentos en que tienes que sonreir y callarte lo que piensas, ¿no?

Besotessssssssssss

Gumersindo dijo...

Yo soy cartero ¿sabe? de correos y telégrafos, llevos las cartas en una mochililla como la que usan las viejecillas para hacer la compra, pero en amarillo y con el logo de correos. Y tenía yo un amigo que trabajaba en correos pero recorria el barrio norte de la ciudad, y yo el sur. El caso es que una mañana de repente dejó de venir al trabajo, resulta que lo había fichado de UPS, que "reparte las cartas como nadie, con estilo, maestría y buenas maneras" dijeron. En realidad lo que pasaba es que era ciego, pero eso es otra historia, el caso es que ahora gana buenas perras, y yo que me alegro.

Un saludo desde la añoranza, el cariño y el afecto colectivo,

Gumersindo

enrique dijo...

No creo que sea hipocresía. La cosa no pasa de prudencia, a mi entender. Y eso es muy diferente a una actitud hipócrita.
Los hipócritas son los otros, me temo.
Saludos.

mar dijo...

Estoy de acuerdo con ellos, yo tampoco le llamaría hipocresía..mas bien aguantar el tipo en determinadas circunstancias..
Un besito.Mar

Gambutrol dijo...

Pues yo creo que sí es hipocresía pero no de la mala... es un tipo de hipocr... que a veces hay que hacer en situaciones obligadas y es por cortesía... así que no te comas el tarro, que esto lo hemos hecho todos, y sobretodo con lo de tus amigos, que no puedes defender ni al uno ni al otor puesto que los dos son tus amigos...

benito_reyes_vega dijo...

Es claro que es hipocresía el fingir. Si no hubiera fingimiento, hipocresía sería otra cosa. Pero es necesario fingir. Igual que comer o cubrirse. Sin fingimiento no hay posibilidad para la diplomacia, tan necesaria por pacífica, para resolver conflictos que por naturaleza, es decir por intereses, nacen.

Hipócritas somos todas las personas en algún momento y seguramente hacemos bien. Al fin y al cabo, mientras somos hipócritas, damos una oportunidad a la conversación que, aunque sea banal, nos mantiene en comunicación, que es humana y necesaria para no hacer otras cosas más radicales que ahonden las diferencias.

El problema ético sería en todo caso otro. Por ejemplo la manipulación... pero eso igual es en otro post.

Saludos desde este lado

Thalatta dijo...

hipocresía necesaria, si no ya no habría mundo y además nos perderíamos aspectos de otra gente en los que igual nos equivocamos. No todo es blanco y negro, la hipocresía hace que podamos ejercer también la diplomacia :)
Siento lo de las elecciones, pero es lo que hay...
Besoss!!

e-catarsis dijo...

Pues yo no lo veo así, es convivencia y en la conviecncia hay reglas y estas pasan por ahí y no veo que hayas faltado a tus principios, sinceramente creo que te has juzgado muy duramente.

Un beso

Blue Devil's dijo...

Qué jodido es tragarse el orgullo y los principios a veces... Ser hipócrita con los demás a veces no es malo, sí lo es cuando se es con uno mismo, pero no sé porqué no te veo siendo hipócrita contigo mismo. Piensa que si esa "hipocresía social" te sirve para poder llegar a acuerdos para el bienestar de tu pueblo, no será tan malo el orgullo tragado... ahora, no te vendas jamás.

Manuel Márquez dijo...

Una de las ventajas (o inconvenientes, no sé...) de llegar tan tarde, compa Corpi, es que los compas, con sus comentarios, ya te han "hecho el trabajo". Coñas aparte, poco tengo que añadir a comentarios tan juiciosos, ponderados y certeros como los que ya se han expuesto. Si acaso, quizá estoy más en línea con compa-e, en el sentido de no calificar como "hipocresía" (término que conlleva un matiz peyorativo, de reproche moral) tu actitud respecto al alcalde en ese episodio concreto. Callar no es mentir. Y que no le sueltes una diatriba poniéndole como un trapo, tampoco implica que te vayas al otro extremo del arco -y le dores la píldora arteramente-, que ahí sí que habría cinismo, hipocresía, falsedad y todo lo que le quieras llamar. En cualquier caso, interesante, como siempre, el objeto de reflexión y la potencia con que lo planteas...

Un abrazo.